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Pasantías

INFORME DE FRANCISCO SALGADO SOBRE LA PASANTÍA REALIZADA EN CONEAU (ARGENTINA)

La evaluación y la acreditación deben ser entendidas como una política pública para garantizar la expansión de la educación superior con calidad académica y relevancia social. La tendencia internacional es la de identificar la evaluación institucional con la evaluación de la calidad. Documentos como la Declaración de la Conferencia Mundial sobre Educación Superior  y el Reporte sobre Calidad en la Educación Superior de la UNESCO, señalan la importancia de la evaluación institucional en la gestión de la educación superior, como parte de la necesidad de fortalecer la calidad y, de ahí, la necesidad de poder apreciarla y “asegurarla”, adjudicando a este último término el sentido de ofrecer seguridades al público de que, efectivamente, el servicio al que accede ha sido sometido a alguna forma de control de calidad.

Bajo este marco, la calidad de la educación superior se torna un objetivo amplio y de grandes miras, por todas las vertientes y ramificaciones que se aspira que ella alcance. Esta idea la expresa claramente Rodríguez Espinar, al señalar que la verdadera calidad de una institución universitaria radica en su capacidad para lograr el mayor desarrollo posible de sus miembros: estudiantes y profesores. Esta concepción de la calidad es de excepcional riqueza, pues centra su atención en el ser humano, y queda claro que el sistema de calidad busca no solamente cumplir ciertos criterios y estándares, sino convertirse en un medio – solamente eso, un medio – para contribuir a que las personas desarrollen sus potencialidades a plenitud.

Varias nociones de calidad pueden tomarse como referentes para el análisis de la educación superior. Existen corrientes que fundamentan una u otra visión, y existen también diversas percepciones que dependen del punto de vista de quien opina. Para los estudiantes, por ejemplo, la calidad de una universidad puede significar el potencial que les brinda su formación profesional para el mundo del trabajo; para el Estado, la eficacia en el uso de los recursos; para los profesores, la capacidad para desarrollarse académicamente; para los investigadores, los hallazgos y publicaciones realizadas. Sin embargo, encuentro dos concepciones que son de una particular riqueza y que me interesa compartir como exordio de este artículo. La primera es la calidad como capacidad de cambio, y la segunda la calidad como valor común de toda la colectividad de profesores y estudiantes.

La sintonía de la universidad con el mundo contemporáneo debe ser, para muchos autores, su referente fundamental. Por ello, su capacidad de cambiar, de influir en la sociedad y adaptarse a ella, es signo de su principal patrimonio. Guy Neave  presenta tres perspectivas para analizar el significado del cambio en la educación superior: continuidad y cambio, continuidad dentro del cambio, y continuidad en el curso del cambio. La primera corresponde al enfoque más extendido, en donde el peso de la costumbre, que no de la tradición, es más fuerte que el de la capacidad de transformación; en ella se ve al cambio como un proceso imperceptible de asimilación que es discrecional, es decir sólo se permiten los cambios que el statu quo dispensa; la actitud es de distancia, cautela o pragmatismo. El polo opuesto se presenta en el enfoque de la continuidad dentro del cambio, que se ha desarrollado en los últimos tres lustros, sobre todo en universidades británicas y europeas; en este caso, el cambio es el que rige, la continuidad está subordinada a él; es el imperativo del cambio el que determina el grado de continuidad que debe mantenerse; es una concepción por la que se ve a la universidad en adaptación incesante. Existe, por supuesto, un tercer punto de vista que estaría, al menos teóricamente, en la mitad de esas dos visiones opuestas: la de la continuidad en el curso del cambio; una situación en la cual los grandes principios y valores de la institución que hacen su identidad, perviven y dan fuerza a la acción evolutiva que busca ponerla a punto para responder a las complejas y cambiantes situaciones del entorno y, sobre todo, para influir, con su pensamiento y acción, en el rumbo de los cambios.

Justamente en este marco se inserta mi experiencia en la pasantía propuesta por RIACES, a través de la Coordinación Técnica a cargo de la CONEAU – Argentina. La Red Iberoamericana para la Acreditación de la Calidad de la Educación Superior (RIACES) es una asociación de agencias y organismos de evaluación y acreditación de la calidad de la educación superior. Los objetivos de la Red están orientados a propiciar entre los países iberoamericanos la cooperación y el intercambio en el ámbito de la evaluación y la acreditación de la calidad de la educación superior. El CONEA del Ecuador, del que formo parte como Vocal Principal, está integrado a esta Red Iberoamericana.

Mi interés fundamental fue el de conocer el trabajo que realiza la CONEAU, en particular en lo relativo a la evaluación y acreditación de carreras, temática que la estamos abordando en el Ecuador y a la cual la pasantía podía contribuir significativamente. La experiencia, en efecto, cumplió con excelencia esta expectativa. El ánimo y la capacidad profesional de los funcionarios de la CONEAU que tuvieron la gentileza de atenderme, en particular Leandro Ernesto Haberfeld y Mercedes González Bracco,  fueron de primer nivel. Además, la disponibilidad de acceso a la información, tanto digital como analógica, me permitió explorar y profundizar en los temas de mi mayor interés.

Puesto que compartí la oficina con Leandro y Mercedes, pude consultar con ellos inmediatamente sobre varias inquietudes que surgían de la investigación que realizaba; algunos otros funcionarios, como Sergio Díaz, Marina Farinetti y Carmen Viale, también cooperaron para contestar mis preguntas y proporcionarme información. Pude participar también en una parte del seminario que se realizaba en las fechas de mi visita, en que funcionarios de CONEAU realizaron la presentación completa del sistema de acreditación de carreras que rige en Argentina. Finalmente, pude entrevistarme con dos decanos del Instituto Tecnológico de Buenos Aires, universidad privada con gran prestigio en las áreas de ingeniería. La decana de ingeniería electrónica y el decano de ingeniería industrial, carreras ambas acreditadas en Argentina y la segunda en el MERCOSUR, compartieron sus experiencias sobre el proceso y su impacto en el mejoramiento de sus programas.

A más de los objetivos fundamentales de la visita, pude disfrutar también de Buenos Aires y su gran entorno cultural. Asistí a varias de sus librerías, teatros y cafés, que dejaron en mí una experiencia inolvidable.

Al término de mi pasantía, tengo mucho más claro la perspectiva de trabajo que debemos realizar en el Ecuador, en el ámbito de la acreditación de carreras. Los sistemas de aseguramiento de calidad de la educación de los dos países son ciertamente diferentes, sin embargo mucho de lo aprendido, y sobre todo las experiencias prácticas de Argentina, me ayudarán para contribuir en el diseño de nuestro propio sistema.

La Universidad es el espacio en el que todos  aprendemos, en el que formamos una comunidad de aprendizaje de cara al futuro, futuro al que influimos –en mayor o medida- con nuestros saber, saber hacer y saber ser. Aprenden los profesores, aprenden los estudiantes, aprenden los empleados y los trabajadores.  Aprendemos de diversas maneras y en varios escenarios. También aprendemos reflexionando sobre el cumplimiento de nuestras misiones: la formación de personas, el desarrollo de la ciencia, y el servicio a la sociedad. Esa es una de las claves de los procesos de auto-evaluación y acreditación: aprender – para ser mejores- sobre lo que somos y hacemos.

Y en esta comunidad de aprendizaje importa fundamentalmente la calidad, la de actuar en concordancia con lo que decimos que somos; la de superar o estar a la altura de las expectativas de los profesores, de los estudiantes, de sus familias, y de la sociedad a la que servimos y transformamos; la calidad que es sinónimo de sintonía con las tendencias presentes en el mundo, para cambiar y adaptarnos a ellas con pensamiento crítico y acción oportuna. La pasantía RIACES en la CONEAU fue, sin duda, una oportunidad privilegiada para sintonizar esas tendencias y pensar en nuestro propio modelo de aseguramiento de calidad de la educación superior en el Ecuador.

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Oficina de Coordinación Técnica de RIACES: CONEAU. Av. Santa Fe 1385 - Piso 4 (C1059ABH)
Ciudad de Buenos Aires, República Argentina.
Tel.: (54-11) 4815-1767/1798/1545 Fax: (54-11) 4815-0744 e-mail: leandroh@coneau.gov.ar